Quién es Frida kahlo, biografía, frases, pinturas

Seguramente muchos la conocerán por su apariencia y no tanto más. Esa mujer algo estrafalaria que eclosiona en pinturas, dibujos o hasta remeras. La de ojos penetrantes, rodete y sombras de vellos por encima de sus labios. Sí, es Frida Kahlo, una artista total mexicana, que conquistó con su sabiduría y talento las almas de miles de personas estando en vida y luego de su muerte. Aquí te contamos quién es Frida Kahlo, con su biografía, frases y pinturas. Un poco de todo para inmiscuirse en grandes personajes de la humanidad y desasnarnos, como solía decirse en la escuela, aunque sea un poco. Mucho de esto te encantará ¡No te pierdas la nota!

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Biografía de Frida Kahlo

Hay una máxima estoica que dice más o menos así:” hay que dejar siempre que el dolor hable”. Algo sumamente difícil en nuestra cultura, con una farmacopea tan desarrollada. Sin embargo, Frida Kahlo lo llevó al extremo, siendo todas sus obras un reflejo conspicuo de sus dolores existenciales y sobre todos físicos.

Nació en Coyoacán un 6 de julio de 1907, hija de Guillermo Kahlo, alemán, y Matilde Calderón, mexicana. Sin embargo, sus raíces europeas hicieron nula mella en su obra y amor a sus tierras natales. Desde muy chica estuvo signada por el dolor, esa fue la cifra de su existencia: a los 11 años sufrió polio, enfermedad infecciosa que genera deformaciones corporales, dejándola nueve meses en cama y con una pierna más pequeña que la otra. Solitaria por sus dolencias, trató de encontrar cobijo, como cualquier persona, en su padre. Un estrecho vínculo los unió en los primeros años de vida de la artista, quien en búsqueda de un mejor bienestar llegó a practicar boxeo y fútbol, deportes vedados para las mujeres en aquellos años.

Alumna de la Escuela Nacional Preparatoria, institución prestigiosa, de a poco se iría prefigurando su pasión por la pintura, trabajando asimismo en un taller de grabados de un amigo de su padre. Sin embargo, la enfermedad nunca la dejó y a los 19 años un suceso luctuoso empeoró su situación: el colectivo en el que iba con su novio de entonces fue arrollado impiadosamente por un tranvía. Las múltiples quebraduras y dislocaciones la convirtieron en una asidua del hospital y las cirugías ( más de 30 operaciones durante toda su vida).

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Un amor profundo tocó sus puertas entre 1929 y 1930; surcando los ambientes artísticos nacionales conoció a Diego Rivera. Como todo sentimiento feroz tuvo sus altibajos, sus picos sublimes y las depresiones más destellantes a partir de las infidelidades del muralista. Frida, feminista, bisexual y con bastantes amantes (entre ellos Trotsky), nunca dejó de amar a su amado Diego, con quien quiso dejar descendencia, aunque infructuosamente abortando.

Sus últimos años ( muere a los 47 años, un 13 de julio de 1954) son de un sufrimiento mayor. Los constantes padecimientos físicos eran una verdadera mácula concomitante al éxito mundial de los últimos 10 años de vida como artista. Catalogada como surrealista, ella siempre indicó que lo único que hizo en sus cuadros fue plasmar sus vivencias. A la última exposición que fue, de su autoría, asistió en una cama de hospital, manteniéndose en el centro de la sala, hablando, bebiendo y riendo como podía toda la tarde.

Con dolores terribles, llena de medicamentos y con el único sostén en Diego Rivera, partió de este mundo. Su poesía afloró por aquellos entonces, llena de un lenguaje existencial desgarrador. Los intentos de suicidio ayudaron a ello.

Pinturas de Frida Kahlo

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Como dijimos anteriormente, pese a los conatos de etiquetarla en modas o escuelas, ella indicaba en forma somera que lo único que hacía era reflejar sus dolencias y padecimientos, muchos de ellos de raigambre física. Aquí en la imagen tenemos un buen ejemplo de ello, tal vez el más límpido y truculento.  Con tan sólo 19 años sufrirá un accidente del que se salva por poco, pero que tiene como secuela una plétora de quebraduras y dislocaciones. Ella jocosamente aclaraba que había perdido su virginidad de un modo brutal, porque un pasamanos le atravesó la cadera hasta sobresalir por su vagina. En esta obra, claramente se hace alusión a ello y todos los dolores derivados del siniestro. Clavos en su cuerpo, desnuda, una especie de corset de acero y una columna en su interior. Con rostro desolador, sollozando y un clavo más grande en su corazón, símbolo de su aflicción espiritual también.

El resto de sus obras tienen el mismo tinte realista, aunque los efectos y la técnica parecieran negarlo: una niña solitaria es ella en su infancia, un siervo con su rostro lleno de flechas, ella con su amor Diego Rivera, Frida sola con un gato negro y un mono, señal de los años de separación con su amado y, así, en la totalidad. Lecturas idénticas podemos efectuar de su poesía.

 

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