Quién fue Séneca, historia, biografía, resumen

Séneca seguramente no sea tan famoso como Sócrates, esa especie de Sileno itinerante que quería demostrarle a quien se topaba que ignoraba que no sabía nada. Sin embargo, tuvo su incidencia en la filosofía (aunque costó años admitirlo) y una vida digna de mención, para llevar adelante las más apasionadas y truculentas novelas.  Aquí te contamos un poco de su historia, andanzas y contradicciones.  Comos siempre, te traemos la mejor información ¡No te pierdas la nota!

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Vivió en los primeros años del siglo I D.C. De gran inteligencia, sapiencia y memoria superlativa, desde muy chico se vio motivado por las enseñanzas estoicas. Vale recalcar que en aquella época, la filosofía no era mera sabiduría, sino un verdadero arte de vivir. Es decir, te otorgaba herramientas que literalmente aplicabas a tu existencia. Además de eso, tenían el sesgo de sectas: si eras cínico no podías seguir las enseñanzas de Epicuro. En ese mundo, entonces, de algún modo se adentro Séneca gracias a su maestro Atalo. Su familia era hispana y su padre, Séneca Viejo, fue un hombre de grandes dotes sobre todo como orador e historiador.

Nuestro querido Lucio Anneo Séneca, sin embargo, va a tener una progresión meteórica, siendo pretor, cuestor y hasta senador del Imperio Romano. Una verdadera maravilla, ya que la gente de provincia no se adaptaba tan fácilmente en las capas más altas de la magna ciudad. Naturalmente, como consecuencia, su dinero o fortuna se acrecentó de tal modo, junto a sus enseñanzas y literatura prodigiosa, que durante el reinado de Nerón era considerado el hombre más poderoso de todos.

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Si para nuestro querido filósofo Calígula era una suerte de epítome del salvajismo, Nerón sería todo lo contrario: al ser su preceptor, puso serias esperanzas en un príncipe que se hacía con el poder con sólo 17 años. El resto es historia: el último eslabón de la dinastía Julio-Claudia no sólo fue violento, sanguinario; sino también una suerte de payaso megalómano que no tenía miedo en demostrar sus peculiares dotes como músico y cantante, pensándose como el mejor. Además de ello, con sus tintes extravagantes, era un asesino: Británico, su medio hermano, murió por sus manos; Agripina, su madre, del mismo modo. Siempre las psicóticas sospechas de un levantamiento estaban en su cabeza.

Todo esto nos puede parecer muy violento, pero realmente en esa época era absolutamente normal: el imperio, con sus cinco príncipes iniciales, estuvo lleno de sangre y suplicio. Siempre se asesinaba a parientes: sean niños, hermanos, tíos, madres, senadores y todo por miedo a perder el poder. Era una práctica común, que incluso relaja al ciudadano ya que muchas veces el deceso de un ilustre significaba un sucinto período de paz.

En aquel contexto era claro que Séneca, amigo, preceptor y apologista de Nerón, no iba a salir airoso. Como culpable sin mucha prueba sobre un supuesto alzamiento, al pensador lo sentencian a muerte. Una persona cualquiera podría dilatar el proceso, tratando de encontrar escapatoria: un estoico y preclaro como Lucio Anneo iba a aceptar todo sin tapujos. En esta cuestión, escabrosa para muchos, encontramos cierto paralelismo con Sócrates: éste murió injustamente acusado, por acción de la cicuta y rodeado de todos sus amigos sumidos en sollozos; Séneca, con un proceso veloz y pérfido de por medio, dejó el mundo alrededor de amigos, tribunos, su segunda esposa Paulina; pero mucho más sufrimiento: se cortó las venas de muñecas y piernas. Como no fenecía añadió cicuta. Ante análogos resultados agregó un baño de aguas bien calientes, siendo que era asmático. Aparentemente eso acaeció en el año 65 de nuestra era. Es decir, el occiso tenía 64 años.

Quién fue Séneca, historia, biografía, resumen

Sin embargo, a Séneca siempre lo han tachado de hipócrita, de hombre con dobleces. Si eres un estoico y debes vivir una vida austera, sin grandes alimentos ni comodidades, con una absoluta restricción de todos los deseos sensuales, parece un poco contradictorio que sea llevado por uno de los hombres más ricos. Para hacernos una idea de su riqueza, muchos pensador hablan que formaba un patrimonio que equivalía a la décima parte de todos los ingresos del magno imperio. Séneca, era filósofo más que senador o preceptor; sin embargo, en aquella época pertenecer a la aristocracia tenía ciertos requisitos: el poder era dinero y familia con peculio. Un hombre exitoso, un político de gran naturaleza, debía tener sus arcas llenas. Casi no era ni visto como una contradicción. Séneca era banquero, prestamista: cuando se expandieron los territorios a lo que hoy es Gran Bretaña fungió como un intenso acreedor, tenía un fino sentido de los negocios, además de tener excelentes alianzas y amistades poderosas ¿Por qué recalcamos lo último? Cuando un notable moría, una buena tajada de sus riquezas iban para sus “iguales”, incluido el emperador, claro está.

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